Arte contemporáneo a luz del Sur

05.11.2013
Fuente: Clarín

Hasta el 30 de este mes, Ushuaia está tomada por una gran muestra de arte, además de cine, literatura y teatro.

En la noche, un camino iluminado por antorchas conduce a un bosque de lengas y ñires junto a la Cordillera de los Andes nevada. Alrededor de una construcción geométrica plateada atravesada por luces láser que parecen lanzas, un extraño grupo de personajes baila y resignifica en versión tecno el ritual de iniciación de los indios selknam (onas). Con esta performance, arrancó la excelente propuesta del Mes del Arte Fueguino (MAF), que en esta segunda edición puso el foco en la frase: “El Sur...una luz”. “De los fuegos yámana a los faros de las costas y las luces de las fábricas, la luz del Sur encarnó a la vez un misterio y una ilusión. Fantasías y realidades se mezclan en las representaciones de la literatura y el arte”, dice Ana María Battistozzi, curadora de esta edición del MAF.

El MAF se lleva adelante con la coordinación de los gobiernos de la Ciudad de Ushuaia, la provincia de Tierra del Fuego y el Museo Marítimo Ushuaia. Seleccionados entre más de medio centenar, los treinta y dos proyectos, que incluyen performances, instalaciones, videos fotografías, pinturas y esculturas de artistas de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Neuquén, Río Negro, Bs. As. y Punta Arenas (Chile), coparon Ushuaia. Hay también variada programación de cine, literatura y teatro. Un festín artístico que podrá disfrutarse durante un mes, en el Bosque de Yatana pasando por la reserva natural urbana Bahía Encerrada, la antigua usina, hasta el ex presidio de la ciudad, la Casa de la Cultura y el Teatro del Hain, entre otros espacios de la ciudad y paseos al aire libre.

Ushuaia está habitada por el arte y por su luz especial hasta bien entrada la noche. Es tenue, por momentos cálida. Apenas uno entra en el patio de la antigua prisión de Ushuaia, se encuentra con “Paleta de aguas” (de Pastorino Cané), una videoinstalación que incluye fragmentos de “El último amor en Tierra del Fuego”, con Isabel Sarli, exuberante, bañándose en el Canal de Beagle. Ahora, decenas de tubos de ensayos con agua de colores increíbles extraída del Canal cuelgan junto a la pantalla de video, tras unas rejas.

A unos pasos de las celdas donde estuvieron el Petiso Orejudo y Simón Radowitzky, se exhiben fotografías de criaderos clandestinos de gallos de riña de la serie “Dios le pague”, un fotorreportaje a un gallero de Ushuaia (de Fernanda Rivera Luque). El encierro se vuelve denso: pequeñas celdas de animales habitan ahora dentro de la otrora prisión. Y en la antigua y ominosa cocina del ex penal, hoy intacta, está “El secreto del origen”, una instalación con grandes nidos colgantes hechos con juncos tejidos con el método que usaban los indios yaganes para hacer sus canoas.

Hay, además, esculturas, objetos ensamblados e instalaciones con material tecnológico encontrado (como vainas que contienen distintos materiales), rezagos industriales y basura. En la antigua usina eléctrica de la ciudad, un site specific con cajeros automáticos de bancos resignifica ese sitio anclado en otros tiempos.

La luz se vuelve bella, fantástica, como una pintura abstracta, en las 365 fotografías que María Elena Jacob tomó del fuego de los leños de su hogar. En cambio, a pasos de Bahía Ushuaia, una despojada instalación con árboles quemados y un tótem evocan muerte y desolación.

Hay por estos días en el Sur del Sur poesía. En la antigua Casa Beban se proyecta el exquisito video “Pharus” (en griego: luz que guía el destino de los hombres), de Matilde Marín. Cuenta la artista que comenzó con este proyecto en 2005, cuando leyó en el diario que “los faros en el mundo se desconectarían por los GPS”. “Imaginé esta época y este mundo actual tan complejo, sin esa luz que guió tantos destinos a través de los siglos”, recuerda la artista. Y se lanzó en aviones y avionetas a fotografiar todos los faros del planeta. Para este video voló hasta el Faro del Fin del Mundo, en la Isla de los Estados, uno de los de más difícil acceso.

Otro video registra la intervención de la artista Valeria Conte Mac Donell, que, con hilo de tanza transparente, tejió un entramado alrededor de su casa en San Martín de los Andes. Durante todas las noches de invierno lo regó: el agua se volvió hielo y se formó una construcción efímera, imposible, como de cristal, que desapareció una y otra vez con la luz del sol.

ARTE CONTEMPORáNEO A LUZ DEL SUR