Dos poéticas, un territorio.

04.04.2015
Fuente: revista Ñ

Muestra "En Paralelo" de Suyai Otaño y Valeria Conte Mac Donell


La casa de los Mac Donnell queda en un lugar llamado Villa Quilquihue, cerca del lago Lolog en la provincia de Neuquén. Allí, en el enorme jardín existe una construcción de postes de pino Oregón de 11 metrosde altura. Esos postes están colocados a 25 metros de distancia entre si y entre ellos se tensa una suerte de puente colgante de 40 kg de alambrón que forma una pasarela de punta a punta. Sobre la misma, al atardecer, la artista ValeriaConte Mac Donnell camina segura arriba de esa arquitectura tambaleante. Así,colgada en el aire, va y viene dibujando en el espacio durante horas, no con lápiz sino con pesados manojos de metales. A verla trabajar ha venido gente del pueblo, de los alrededores, de las estancias y algunos turistas. Bajo un alero de madera a unos prudentes metros de distancia, salen pancitos del calor del horno de barro. En un costado, reposa una bolsa de harina de 50 kilos. Todo en este paisaje patagónico pareciera ser en gran escala, majestuoso. “Que el cielo sea el fondo”, se llama esta obra performática que la artista ha gestado por mas de nueve meses, y que cierra como despedida luego de haberla mostrado tres horas cada fin de semana. Esta acción forma parte del evento “En paralelo” que reúne en San Martín de losAndes esta obra con la de Suyai Otaño, expuesta en la Sala del Centro Municipal de Exposiciones. Dos obras de distinto poética dialogan a unos kilómetros de distancia.

Cuando cae la tarde, hace mucho frío bajo ese cielo regado de estrellas y Valeria sigue dibujando suspendida en su dibujo de alambre. Al cambiar la luz, cambia la obra y su figura humana parece una araña que produce su tela para tejer redes de caza o para hacerse llevar por el viento. De a momentos, parece un capullo de un gusano de seda. Los rizos plateados de Conte Mac Donnell, iluminados por un único tacho de luz compiten con la abundancia del enjambre. Finalmente, la formación se asemejará a una colmena llena de abejas laboriosas y tenaces. Con una misión en su ADN como Valeria. Abajo en la hierba, acurrucada, su hija Luna ubica las constelaciones en el firmamento. Ahí está Orión, allá la Osa Mayor y mas atrás, Las Tres Marías. La obra parece extenderse a todos los miembros de la familia y todo el ámbito privado de los Mac Donnell funciona esa noche como espacio expositivo. Adentro, sobre una enorme mesa de madera hay dibujos y calados, jugando con la transparencia que se asemeja al estar suspendida.Valeria siente que siempre dibuja, quiere ser ella misma un dibujo. En el tercer espacio, la cabaña-taller de madera, se proyectan trabajos anteriores:“La conquista de lo inútil” y “El frío va a pasar”. La naturaleza no siempre es su aliada, puede ser su enemiga destruyendo o cambiando su obra de manera irrevocable. En uno de los videos se ve a la artista en ese mismo jardín con la nieve hasta las pantorrillas dibujando nuevamente con alambre, lo que le hace falta en su casa y desearía tener. En esa vieja relación de dominio por sobre lo indomable y lo imprevisible, la artista sabe del tiempo y se entrega a él invocando con cierto pensamiento mágico, que los dioses le permitan estar mas cerca de su deseo.

Simultáneamente en la sala del Centro Municipal de Exposiciones de la ciudad de San Martin de los Andes, Suyai Otaño expone por vez primera de forma individual distintos trabajos unidos bajo el nombre “El río está calmo”.
Todo el conjunto de su obra que se compone de fotografías, videos, objetos, registro de obra y una performance, gira en torno a la relación con su hermana gemela Malén y sus otros dobles. La artista, sentada con su habitual actitud parsimoniosa, invita a sentarse al público frente a ella y a unos retazos de tejido de lana tramado en color natural. Sobre la mesa hay una tijera. Mirando fijo, propone: “¿Qué querés desanudar?”. Con la destreza de sus propias manos y con algunos cortes en el punto ocho del tejido, los valientes abrirán su intimidad y le confiarán en secreto del lazo que aprisiona aquello, de lo cual desean liberarse.
En la pared hay una foto de las abuelas mellizas de Suyai en fotocopia algo oscura pero enmarcada. Se las ve muy serias con sus vestidos cerrados hasta el cuello. Otra foto de unas tacitas de te, de los pocos objetos heredados de una de las hermanas en cuestión. Otra vez el ADN se hace presente en esta conversación de dos artistas que decidieron alejarse de Buenos Aires. En uno de los videos, las gemelas Malen y Suyai van juntando piedras en una bolsa que se arrojan alternadamente, cada vez mas pesada, de orilla a orilla del río. ¿Quién de las dos tiene mas fuerza?¿quién maneja el tiro mas certero? Es una competencia o una agresión por querer ser, al fin, sólo una? ¿Es necesario vivir unidas o separadas para ser mas felices?
En otro video llamado “Acto de Fe” las gemelas Otaño invocan en el nombre de la virgen y de la santísima trinidad al inconsciente del arte, que cual oráculo jugará con las respuestas expectantes de éxito y futuro de este dúo. El les asegura que no ganarán el Itaú Cultural pero que serán reconocidas internacionalmente y viajarán. Que Marcel Duchamp gustaría de ellas, pero que Tracy Emin todo lo contrario. Y entonces emerge otra vez, la ambivalencia de la relación entre hermanas: una quiere saber si la otra será madre antes o si será mas famosa que ella. Junto a la entrada de la sala en fotos de gran tamaño, cuelga una Suyai solitaria en la nieve y en el bosque. Una gemela sin su otra mitad. En el mismo instante que ella despide el oráculo, el hilo que sostiene el libro-péndulo se rompe y el peso del mismo se escucha aplastarse seco contra el suelo. Las miradas entre sí hablan calladas. Tal vez estén sorprendidas de ellas mismas. La densidad de algunas fotos llama la atención, hay algo mortuorio en muchas imágenes de esta joven artista. Pero la experiencia de esta muestra artística bipersonal que dialoga con el río, con el arriba y el abajo, con lo individual y lo colectivo,con lo performático y lo efímero, con lo privado y la autoreferencialidad es sumamente vital.
Son visiones desplegadas bajo ese enorme cielo sin límites. Es una apuesta a otra forma de vida, a otro escenario artístico. Es, como una misión sin respuestas, porque la vida, y el arte, en definitiva siguen siendo un misterio.

POR LENA SZANKAY